jueves, 6 de agosto de 2026

- Cuerda Larga Nocturna.

 


Track del Recorrido.

Panel Informativo.

La Cuerda larga bajo el manto de la noche

Recorrer la Cuerda Larga de noche, es una experiencia, que transforma por completo, nuestra percepción de la montaña. Durante el día, dominan los colores y cuando el sol empieza a ocultarse, las sombras son dueñas del paisaje, de sonidos invisibles que dan vía libre a la imaginación. El sendero deja de ser un simple camino, para convertirse en un haz de luz, marcado únicamente por la iluminación de nuestros frontales, mientras el cielo, despliega un espectáculo que ninguna ciudad puede ofrecer.

La ruta da comienzo, en uno de los extremos de la cuerda, bien en el Puerto de la Morcuera o en el Puerto de Navacerrada. Es una ruta lineal, que da comienzo en cualquiera de los puertos. Nosotros empezamos el ascenso desde el Puerto de Navacerrada, para terminar de recorrer la cuerda larga, hasta el Puerto de la Morcuera. La mejor manera de realizarlo, es dejar un vehículo en cada puerto, para una vez finalizado, acercarse al puerto de inicio, y terminar una larga, agotadora, pero muy disfrutona, jornada montañera.

Esta es mi tercera, cuerda larga nocturna, casi siempre, al comienzo de la estación veraniega, buscando el frescor, que ahora escasea por la ciudad.

La Cuerda Larga, forma parte del Parque Nacional de Guadarrama e integrada en el Sistema Central. Todas sus cumbres, superan los 2.00o metros de altura y esta compuesta por rocas graníticas y gneises.

Son las 21:00, desde el aparcamiento del Puerto de Navacerrada, y comenzamos nuestra ascensión, por la pista asfaltada, hacia el Alto de las Guarramillas o Bola del Mundo.

Hacia Segovia, el atardecer se torna rojizo, y una tormenta, descarga su agua, refrescando su gran meseta. La luz de la Luna llena, ilumina tenuemente el paisaje y casi sin enterarnos llegamos, a la primera de las cimas, el Alto de las Guarramillas, donde nos sorprenden varias cabras montesas.

Ya en la Cuerda Larga, comenzamos, en esta noche despejada, a caminar por su senda, fácil de momento, ascendiendo hacia el Cerro de Valdemartín.

Comienzo del ascenso desde el Puerto de Navacerrada.

Por la pista asfaltada, hacia la Bola del Mundo.

Vistas hacia la vertiente segoviana.

Por donde el atardecer, se muestra tormentoso.

Vistas hacia la vertiente madrileña, con la luna llena.

Llegando al Alto de las Guarramillas.

Vistas hacia la Cuerda Larga.

Alto de las Guarramillas - Bola del Mundo.

Cima del Cerro de Valdemartín.

Las Cimas de la Cuerda Larga:

·                    Bola del Mundo o Alto de las Guarramillas, 2.265 m

·                    Cerro de Valdemartín, 2.283 m

·                    Cabeza de Hierro Menor, 2.374 m

·                    Cabeza de Hierro Mayor, 2.383 m

·                    Loma de Pandasco, 2.238 m

·                    Navahondilla, 2.234 m

·                    Asómate de Hoyos, 2.242 m

·                    Loma de Bailanderos, 2.133 m

 

Lo mejor de la ruta, es sin duda, las grandes panorámicas que se tiene en 360º, sobre todo, cuando la realizas durante el día.

La luz comienza a disiparse, para dar paso al manto nocturno, sacando nuestros frontales, para seguir progresando por la senda cimera. Acometiendo el ascenso al cabeza de Hierro Menor, tenemos, nuestros primeros pasos de roca, donde se progresa más despacio.

La vegetación, cambia con la altitud, en las zonas mas bajas predominan los encinares y rebollares, más arriba dan paso a los pinares silvestres, hasta que el bosque desaparece, surgiendo los pastizales de montaña, el piorno serrano y los enebros rastreros, especies adaptadas a un clima riguroso y ventoso.

En primavera, la flora da color y vida a la sierra, destacan las dedaleras, las gencianas, los narcisos, las violetas, que transforman el paisaje, cuando lo recorres con la luz del día. La noche, solo se distingue el matorral de la montaña, entre los piornos y enebros.

La fauna, cambia con la noche, los buitres y los grandes rapaces, descansan, dejando el cielo, para aves de vida nocturna, como el Búho Real, entre los roquedos, los Murciélagos, patrullando por la oscuridad en busca de insectos, el Ulular del Cárabo resuena entre los pinares. Los zorros salen de ronda nocturna, casi invisibles a nuestra presencia, las cabras montesas, te aparecen de improviso, entre los riscos y matorrales, casi inmóviles en el paisaje.

Llegamos a la cima de las cimas de la Cuerda Larga, el Cabeza de Hierro Mayor, con su vértice geodésico, que domina la sierra.

Aquí, a la mitad del recorrido aproximadamente, hacemos nuestra parada, para cenar, en la noche despejada, con el colorido de las luces de los pueblos y el resplandor de Madrid en la lejanía, forma parte de nuestras panorámicas.

Caminar por la cresta, produce la sensación de avanzar entre dos infinitos: la oscuridad de los valles bajo nuestros pies y el océano estelar sobre nuestras cabezas.

Por la cuerda larga, hacia el Cabeza de Hierro Menor.

Por la cuerda larga, hacia el Cabeza de Hierro Menor.


Una mirada atrás, subiendo la ISO de la imagen, para ver el perfil de la cuerda.


Cima del Cabeza de Hierro Menor.

Vistas hacia Madrid y los pueblos de la sierra.

Cima del Cabeza de Hierro Mayor.

Desde la Cima del Cabeza de Hierro Mayor, da comienzo la gran travesía, para llegar a Asómate de Hoyos, el tramo más largo de la cuerda, aquí si que se hace larga.

En la ruta se alcanzan cimas menores y varios collados, somos tres que solitariamente recorren, la cuerda. El silencio, queda interrumpido por un viento que no cesa, una larga caminata hasta llegar a la cima de Asómate de Hoyos.

La siguiente es la cima de la Loma de Bailanderos, donde la senda se pierde en un canchal granítico de rocas, que casi a modo de muralla, nos quiere impedir el paso. Son casi las tres de la mañana, cuando llegamos a su cima, el cansancio se hace presente, según avanza la noche. Después de un día de trabajo y sin descanso, para recorrer esta gran Cuerda Larga, una de las clásicas entre los madrileños y foráneos, que quieren recorrerla.

Descendemos la Loma de Bailanderos, para llegar al collado de la Najarra y descender al Puerto de la Morcuera.

Descenso del Cabeza de Hierro Mayor, en dirección a Asómate de Hoyos.

Tramo hacia Asómate de Hoyos.

Perspectiva del cielo, sobre Madrid.

Las cabras Montesas casi inmóviles.

Vistas desde la cima de Asómate de Hoyos, hacia los Cabezas de Hierro, la Bola del Mundo y la Maliciosa.

En la cima de la Loma de Bailanderos.

Llegamos al aparcamiento del Puerto de la Morcuera, casi a las 4:00 a.m., nos queda, regresar en vehículo hasta el puerto de Navacerrada.

Esta ruta por la montaña nocturna, es una lección de humildad. Obliga a caminar con más calma, a escuchar y a mirar, confiando en nuestro propio criterio. También, es un ejemplo, de que el silencio absoluto no existe, el sonido de nuestras pisadas, se oyen mas fuerte, el roce con el matorral, un resbalón, el murmullo del viento, nos demuestra, que somos simples visitantes de un mundo que continua su vida, mientras nosotros avanzamos bajo las estrellas.












domingo, 2 de agosto de 2026

- Las Tres Cascadas del Boom o de Ardonés.

 


Panel Informativo.

Panel de la ruta.

Track del recorrido.

Las Tres Cascadas del Boom o de Ardonés:

Mi siguiente valle, me lleva a los paisajes del Parque Natural Posets-Maladeta, en Benasque.

Desde allí, me dirijo al pueblo más elevado del pirineo aragonés, como es Cerler. Porque hay lugares que se visitan y otros se sienten. No es únicamente un sendero de montaña, es un libro abierto a un ecosistema natural, de gran belleza, tanto por sus bosques y flora, sus barrancos, las grandes panorámicas que ofrecen y sobre todo por sus tres joyas ocultas, sus cascadas.

Hay varios aparcamientos en Cerler, para comenzar el recorrido, a lo largo de varios paneles informativos, así como indicadores de la dirección a seguir. Esta bastante bien balizado, y la ruta transita primero por asfalto, conociendo el pueblo y posteriormente por senda. A mi juicio, es una ruta sencilla, con un desnivel de ascenso asequible, con algunos tramos mas rocosos al principio y cuya única dificultad, está, cuando cruzas la primera de las cascadas, la de Ardonés, por una senda mojada y resbaladiza, donde hay un cable para progresar sin problemas.

Recomendaciones:

. Calzado de montaña de buena adherencia.

. Botella/Cantimplora, con agua suficiente para la actividad.

 . Bastón/Bastones de senderismo, sobre todo en el tramo húmedo de la senda.

. Cámara de fotos/video, para esas instantáneas, que os quedaran para el recuerdo.

. Prismáticos, para la observación de las aves.

. Impermeable/chubasquero ligero.

. Y, sobre todo, disfrutar y respetar el medio natural.

Aquí el clima, es típico de la alta montaña pirenaica, inviernos largos y fríos, de abundantes nevadas, primaveras, radiantes de flora y agua, veranos de temperaturas mas suaves y otoños, con paisajes dignos de cualquier pintor, de tonos rojizos, ocres y dorados.

Toda la ruta se desarrolla, en uno de los ecosistemas mejor conservados del pirineo central. Una combinación de humedad permanente, de poca presencia humana y la altura, en la que se encuentra, son factores que favorecen su biodiversidad natural.

El primer tramo de ascenso, es más empedrado, entre los obstáculos naturales del medio, fincas de pasto, con una variada y rica flora. Una flora, que sorprende al caminante, sobre todo ahora en primavera:

Descubrirás: los lirios pirenaicos, las gencianas, las campanillas alpinas, las violetas de montaña, las orquídeas y narcisos silvestres, el tapiz verdoso que cubren las rocas de líquenes y musgos, y los helechos en los tramos mas húmedos, en las cercanías de las cascadas.

Cerler.

Callejeando por Cerler, siguiendo la ruta hacia las cascadas.

Comienzo de la senda.

Un primer tramo más empedrado.

En un entorno, de gran valor ecológico.

La senda se interna, por la Ermita de San Pedro Martir, donde hay un área recreativa, que invita al descanso y relax, por su entorno natural.

Poco a poco, la vegetación escasea, dando paso a prados y pastos, con vistas al barranco de Remáscaro, y del valle de Benasque.

Se cruza un pequeño puente, el de Vadiello, para ascender su pequeña senda, paralela al barranco de Ardonés.

Su avifauna, abarca desde la Comadreja, Ciervos, Corzos, Jabalíes, Zorros, Martas, Tejones, el Desmán Pirenaico, las Marmotas y los Sarrios. El cielo pertenece a las grandes rapaces, como el Águila Real, el Buitre Leonado, el Milano Real, el Halcón Peregrino, los Carboneros, Herrerillos, Petirrojos, el Cuco, el Pio Picapinos, y por el medio fluvial, el Mirlo Acuático, la Lavandera, etc.…

Ermita de San Pedro Mártir.

Tramo de la senda, hacia el puente del Vadiello.

Tramo de la senda, hacia el puente del Vadiello.

Y paralelo al barranco de Remáscaro.

Hacia las montañas nevadas del Barranco del Ampriu, el Cibollés.

Puente del Vadiello.

La senda, confluye en un camino, por donde puedes encontrarte con algún vehículo. La senda, marcada con una baliza, asciende al encajonamiento del Barranco de Ardonés, entre su bosque de pinares negros y silvestres, también se dan, los Abedules, Arces, Avellanos, Acebos, los Serbales de los Cazadores, los Fresnos. La senda va sorteando los pinares, casi como una danza, para aquellos que lo recorren, con la sinfonía del rugir de las cascadas, según te vas acercando.

La primera, es la Cascada de Ardonés, la más fotogénica de la ruta y del valle. Antes de que llegues, notas como respira, te va llenando de gotas de agua y humedad, y cuando estas encima, casi parece echarte. Una ducha natural, si te quedas mucho tiempo en la pasarela metálica, que sortea el agua.

A continuación, la senda se estrecha, esta muy mojada y hay que pasar con cuidado, donde un cable a modo de pasamanos, facilita la progresión.

Senda del Barranco de Ardonés.

Senda del Barranco de Ardonés.


Se llega a un camino, que hay que dejar a un lado, para seguir la senda del PR-local.

Primeras vistas, desde la senda, hacia la cascada de el Clotet.

La Cascada de Ardonés.

Cascada de Ardonés.

Una mirada atrás.

Dejándola atrás, casi sin darte cuenta, te das de bruces, con la siguiente cascada, la de El Clotet.

Una cascada, mas alta, cuyas aguas se precipitan al barranco de Ardonés, donde hay una pequeña pasarela metálica, que cruza sus aguas. Impresionante, para aquellos/as que la contemplan. 

A por la segunda de las cascadas.

Cascada del Clotet.

Cascada del Clotet.

Cascada del Clotet.

La senda, sigue, el perfil de la orografía del valle, para acercarme a la ultima de sus cascadas. Mas escondida, si cabe, la cascada de la Mascarada.

Y siguiendo la senda, bien indicada, hacia la ultima de las tres cascadas.

Llegando a la cascada de la Mascarada.

Cascada de la Mascarada.

Cascada de la Mascarada.

La ruta no tiene perdida, es una senda muy marcada, que desciende, por la parte alta del barranco de Ardonés, los pastos vuelven a ser el paisaje predominante, con panorámicas increíbles, del valle y de las grandes montañas, casi infranqueables a la mirada. Allí, se encuentran varias tucas, de diferentes alturas, el macizo del Posets, cuya cima ascendí ya dos veces, tiempo atrás, con sus 3.375 metros de altura, la segunda más alta del pirineo, después del Aneto, y la quinta más alta de España.

Unas terrazas entre los pastizales, me salen a la mirada, son las terrazas de Paluenga, donde antaño, los lugareños cosechaban cereales, y ahora su uso, es más ganadero.

Una mirada, hacia la presilla del Barranco y de la Cascada de Ardonés.

Rumbo a Cerler.

El piramidal, Pico Cerler.

Llegando a las terrazas de Paluenga.

Terrazas de Paluenga.

Una postal primaveral, con el macizo del Posets al fondo.

Vistas al valle de Benasque.

La senda, empieza a descender, mas bruscamente hacia el pueblo de Cerler, terminando así, una enriquecedora actividad, por uno de los paisajes más increíbles del valle de Benasque.

Descenso a Cerler.

Descenso a Cerler.


Cerler.

Cerler.

Cerler.

Cerler.


* Video en el canal de Youtube, del recorrido:

- Las Tres cascadas del Boom o de Ardonés.

* Mis rutas, por el entorno del Valle de Benasque:

- Ascenso a la cima del Aneto.

- Ascenso a la cima del Posets.

- Ascenso al Diente de Llardana y el Posets (V2).

“Las montañas no necesitan nuestra admiración para seguir siendo extraordinarias. Somos nosotr@s, quienes necesitamos volver a ellas, porque entre el rumor de un bosque y el estruendo de una cascada, es más fácil recordar quienes somos”.