domingo, 20 de septiembre de 2026

- La Cota de Campillo, Peña o Pico Tuerto y Pico Grande.

 


Track del recorrido.

Cartel de la ruta a la Cota de Campillo.

Nos encontramos en el Embalse del Porma y vamos realizar, la ruta de la Cota de Campillo, que hice hace tiempo, pero con la salvedad, de ascender a la Peña del Tuerto y a Pico Grande. Me he llevado a la juventud, para que tengan, esa toma de contacto, con la naturaleza y dejen por un tiempo, aunque sea breve, el mundo digital.

La ruta de la Cota de Campillo, parte desde el desvío al pueblo de Valdehuesa y al Museo de la Fauna Salvaje, de la carretera LE-331 Boñar-Puebla de Lillo. Sin embargo, vamos a empezar desde el mismo embalse, el cual recorremos, para tomar el camino que lleva a la cantera y a la Cota de Campillo. Un tramo de fácil seguimiento, a lo largo de la ruta SL – LE 2 (Un sendero Local de franjas blancas y verdes).

Recién estrenada la ruta de la Cota de Campillo:

- La primara vez, a la Cota de Campillo.

El primer tramo transcurre por camino, bordeando el embalse, cuyas aguas cambiaron el paisaje. Bajo sus aguas, había un gran valle, el del Porma, con numerosos pueblos, que llenaban de vida el valle. Sus gentes, vivían de la agricultura y ganadería, en un entorno natural, de gran belleza y grandes paisajes. Pueblos, como Vegamián, Campillo, Lodares, Ferreras, Quintanilla, Armada, y otros, como Utrero y Camposolillo, fueron expropiados y afectados por el embalse, aunque no quedaron, completamente sumergidos. Hay una ruta, que parte desde el cercano pueblo de Rucayo, te acerca, a la historia y vida, de aquellos pueblos, a lo largo de la ruta del Eco de la Montaña.

Transitamos, a la vera de la montaña, entre sus robles rebollos, escobas, romero, brezos, enebros, espinos, y la panorámica, que nos ofrece las aguas del embalse.

Embalse del Porma.

Embalse del Porma

Primer tramo, por camino hasta la Cantera.

El Pico Susarón.

Primer tramo, por camino hasta la Cantera.

Cruce de caminos, siguiendo la dirección del PR Local.

El camino termina, en las inmediaciones de la cantera. A la vista tenemos, la cantera, la cota de Campillo, la Peña del Tuerto o Pico Tuerto y Pico Grande. Un bosquete de encinas, sale a nuestra mirada, mientras ascendemos, por el camino de las canteras, señalizado con postes de la ruta de la cota.

Una cantera, que sirvió para extraer la piedra, en la construcción del embalse.  Y en cuya, parte alta, el camino termina. A partir de aquí, una senda con hitos, prosigue entre la hierba y rocas hacia la cota de Campillo.

Una Cota de Campillo, con un panel informativo y excelente mirador del embalse del Porma. Aguas abajo, están las ruinas del pueblo de Campillo. Hacia el Oeste, se observa la cuerda cimera de las Forquetas, mirando al amplio valle, hay una zona recreativa, donde se alquilan barcas de pedales, canoas, tablas de pádel surf, etc. Un poco mas adelante, bajo las forquetas, se distingue la edificación del Museo de la Fauna Salvaje. Hacia el Norte, la montaña, mas representativa del paisaje y del embalse, el Susarón. Mas a su derecha y al fondo, emergen como titanes, las montañas del Mampodre, mas a la derecha Peña Armada, al fondo Peña Ten y finalizando con el Pico San Pedro. Todas las cimas que mi vista ve, las ascendí años atrás, y les comento a la juventud, viejas historias y anécdotas, que solo el paisaje sabe.

Estando en la Cota, los animo, a ascender Pico Grande, otra manera de observar el paisaje, y con más atractivo visual. Hay montañas que impresionan con su altura y otras por lo que permiten ver y Pico Grande, pertenece a las segundas. No alcanza los 2.000 m, ni se acerca, roza los 1.400 m, pero cuando alcanzas su cima, te da la sensación de que es mas grande de lo que parece.

Primer tramo, por camino hasta la Cantera.

Primer tramo, por camino hasta la Cantera.

Primer tramo, por camino hasta la Cantera.

Segundo tramo, por senda a la Cota de Campillo.

Cota de Campillo.


Panel Informativo de la Cota de Campillo.

Panorámica del Mirador.

Hay algunos hitos, que marcan la dirección a seguir y se distingue la pequeña vereda, que sortea las rocas de caliza, que te salen al paso.

Entre las hierbas y plantas, que te encuentras por el monte, hay una que sobre sale entre las demás, el Cadillo. Un incordio, molestia, el azote de senderistas/excursionistas, sus semillas espinosas en forma de gancho, se hacen muy amigas de tus calcetines y cordones de zapatillas y botas, casi inseparables. ¿Quién no lo ha sufrido alguna vez? Tienen el don, de saber como pincharte e incomodarte, cada paso que das. Pues aquí, hay muchos y en verano, lo vas a conocer aún mejor.

Según ascendemos, hacia el collado que separa el Pico Grande de la Peña del Tuerto, la ruta se puede hacer de dos maneras, bien directos al collado por una pequeña canal o bordear la Peña del Tuerto y ascender al collado por la otra vertiente. No hay ninguna dificultad, en llegar al collado, la pequeña canal es una trepada sencilla, muy pina eso sí, para alcanzar el collado. Desde ahí, siguiendo algún que otro hito, pero sin dificultad alguna, ascendemos y alcanzamos la cima de Pico Grande de 1.398 m de altura. Hay un hito/jito de piedras, en la misma, con unas vistas grandiosas mires donde mires. Hacia el Este, uno de los grandes tesoros naturales, como es el Bosque de Pardomino, de robles albares, rebollos, abedules, hayas, fresnos, acebos, habitad de una vida salvaje, como el oso pardo, el urogallo cantábrico.

La fauna, más característica que hay en la montaña central leonesa, tenemos los ciervos, corzos, jabalís, la gineta, la garduña, el zorro, el tejón y también los lobos. Entre los cortados y los espacios abiertos, se pueden divisar algunas aves rapaces, como el águila real, el alimoche, el buitre leonado, el halcón peregrino, el cárabo común, también entre la masa forestal y entre las aguas del embalse del Porma, tienen su habitad, numerosas especies, como: el búho real, el autillo, carboneros, herrerillos, arrendajos, cuervos, acentores, jilgueros, pinzones, petirrojos, ánades, somormujos, cormoranes, fochas, etc. Con paciencia y prismáticos, puedes disfrutar de un ecosistema cargado de vida. En alguna ocasión, he visto marcas en los troncos de los arboles y las huellas de algún oso, pero… no vayas a buscarle, porque si alguna vez lo ves, será él, el que haya decidido la cita.

Dejando atrás la cima de Pico Grande, desandamos la ruta hasta el embalse del Porma, pero antes…. Me voy a ascender a la Peña o Pico del Tuerto, como siempre lo llamaban, los habitantes de Campillo. Aquí lo asciendo en solitario, es una trepada entre las rocas de caliza, para alcanzar la cima. Aunque hice las dos versiones la fácil y la no tan fácil, entre cabra y lagartija, jajaja…

Tramo de ascenso a Pico Grande.

A la derecha el collado y la Peña o Pico del Tuerto, y a la izquierda Pico Grande.

La canal.

Una mirada atrás.

En el collado, hacia Pico Grande.


Panorámica desde la cima de Pico Grande.

En la cima de la Peña del Tuerto.

Otra manera de subir.

Una mirada desde la cima a Pico Grande y el tramo de ascenso fácil, a la Peña.

Aún perduran, por su entorno, algunos viejos nombres, casi poéticos y misteriosos, como La Llera, La Devesa, Las Majadas, La Foz, y algunas tradiciones y leyendas. Para que los niñ@s, no se perdieran por donde no debían, tenían un sistema de seguridad, muy simple, sin vallas, ni GPS, sin perros guardianes, no, solo tenías que decirles, que, por allí, andaba el Toribión, un personaje que vivía por alguna de las cuevas cercanas, que solía llevárselos y nunca a aparecer, como, el hombre del saco, de toda vida.

Ya en el embalse del Porma, para prolongar la ruta, seguiríamos por carretera, en dirección a Boñar, para adentrarnos por la vega y valle del río Porma, hasta el pueblo de Valdecastillo, donde hay un cartel, con otra ruta por sus cercanías.

Retornando al embalse del Porma.

Tramo del Embalse del Porma hacia Valdecastillo.

Tramo del Embalse del Porma hacia Valdecastillo.


Tramo del Embalse del Porma hacia Valdecastillo.


Tramo del Embalse del Porma hacia Valdecastillo.


Tramo del Embalse del Porma hacia Valdecastillo.


Río Porma.

Tramo del Embalse del Porma hacia Valdecastillo.


Panel informativo de otra ruta, por las inmediaciones de Valdecastillo.

* Otras rutas por el entorno, tiempo atrás:

- Ascenso al Pico Susarón.

- Al Susarón con mi sobrina. 

- Ascenso a los Picos del Mampodre. 

- Ascenso a Peña Ten.

- El Lago Isoba y los Forfogones.

- Ascenso al Pico Sestil.


Una ruta sencilla, de las que te llevas muchas fotografías, en cuyas cimas contemplas un enorme espejo azul, con la cordillera cantábrica de fondo, porque no solo contemplas el paisaje contemplas el tiempo, la memoria de aquellos que conocieron otro paisaje, otro mundo, hoy bajo las aguas del embalse, pero cuyas montañas y bosques, aun conservan lo que es autentico y no artificial.

 

 

 

 

 

 

 




martes, 8 de septiembre de 2026

- La Senda del río Mesa, el Tormo y Escalerón.


 
Track del recorrido.

Panel de Información.

Panel Informativo II.

Mochales.

Hay lugares a los que uno llega para hacer una ruta y terminas descubriendo mucho más, de lo que creías, al principio.

Mochales, es un pueblo enclavado entre dos cerros y dentro del histórico Señorío de Molina. Y como la mayoría de los pueblos fronterizos entre Castilla y Aragón, tenían su importancia a nivel estratégico. Echando un vistazo un par de siglos atrás, caminar por sus empedradas calles, te transportan a conocer un pueblo en auge, de arquitectura rural, no solo la ganadería y la agricultura, eran los oficios que más actividad generaba, había varios telares de lienzo, canteras, explotaciones de jaspe. El paisaje conserva, buena parte de aquella relación. La vega del río Mesa, su cañón fluvial, en cuyas laderas se sacaba la piedra, en cuyas aguas el río movía los molinos, cuyos bosques, proporcionaban la madera y la leña…

Hoy en día, caminas por la historia, que, durante siglos, su principal economía, dependía del agua, de la piedra, de los animales y huertos, pero sobre todo de las manos de sus habitantes. En lo alto de la peña, quedan las ruinas de su vieja fortaleza militar, dominando el pueblo y el valle. La plaza Mayor del pueblo, lleva el nombre de Antonio Alba, un alcalde, que, durante la Guerra de la Independencia, ayudaba a la Defensa de Molina, con suministros a las tropas españolas. Descubierto por las tropas francesas, le ejecutaron en las cercanías de la iglesia. Una plaza para un gran héroe, cuyo nombre recordaran durante generaciones.

Otra curiosidad, hay un lugar, que forma parte del pueblo, La Mina, pero no fue una mina, al uso como la conocemos, es un túnel. Su ubicación geográfica, entre los cerros, tenía un punto débil, las tormentas. Aquí la lluvia, caía con fuerza, aguas torrenciales, que inundaban las calles del pueblo, llevándose consigo a los animales y provocando numerosos destrozos.

A comienzos del siglo XX, con pico y barrenos, se abrió una galería en la roca, para desviar las aguas, que bajan con fuerza por los barrancos hacia el río Mesa, y evitar las inundaciones, que el pueblo sufría.

Otra curiosidad, la historia del médico Tararí…Durante décadas, circulo por el pueblo e inmediaciones, la curiosa historia del médico del pueblo, en el siglo XX. Alto, rubio y de apariencia extranjera, extravagante, se hizo una vivienda en la oquedad de una roca. Se decía que era alemán e incluso algún nazi huido de la guerra, pero su historia es más curiosa que los rumores. Algunos investigadores, lo identifican como un médico español, con formación y experiencia en Alemania, que se instaló, en un remoto y tranquilo pueblo, como es Mochales. Para avisar al médico, había que tirar de una cuerda, para que sonará una campanilla, en lo alto de su vivienda. Y ahora viene, la tradición, cada vez que alguien quería saber de su vida, la respuesta era: Tararí, tararí…

Y otra sorpresa más, el nacimiento de la Paleontología española, por José Torrubia. El amplio valle, esculpido por el río Mesa, tienen relación, con el primer tratado científico español, de paleontología, publicado en 1.754. Su valle, forma parte del geoparque Molina Alto Tajo, por sus extraordinarias formaciones geológicas como por sus fósiles. Tanto en Mochales, como algunos de los pueblos cercanos (Algar de Mesa), encontrareis georutas, señalizadas y con paneles informativos, sobre los fósiles y la geología. Eran tiempos revolucionarios, donde la ciencia empezó a florecer y descubría, que la tierra era mucho mas antigua de lo que se creía.

Bueno, es hora de empezar a caminar, para llevaros a conocer la riqueza de su valle, a través de la mirada de las imágenes y de lo que os relate, mientras observo su paisaje.

Somos los 4 fantásticos, los que nos vamos acercar a recorrer la historia y su geoparque, Riki, May, Carlos y Dani. Desde las cercanías de su plaza, comenzamos nuestra andadura, ascendiendo por las calles del pueblo, y charlando con uno de sus lugareños, que nos contaría la riqueza del valle. La Senda del río Mesa, da comienzo en el mismo pueblo, pero antes queremos conocer el túnel excavado en la roca. Según ascendemos por el pueblo, un camino nos acerca a la cota superior, donde un muro encauza las aguas, cuando hay tormentas. Aquí vemos el Túnel, tiene mas de 200 m de longitud, y es necesario el frontal o una linterna, para adentrarse por el mismo. Está excavado en la roca, por cuyas entrañas nos refresca su oscuridad, a las puertas del verano. La salida termina bruscamente en un barranco, donde una maroma, permite seguir el descenso por el mismo.

Mochales.

Entrada al Túnel.

Por el interior del túnel.

Saliendo del túnel, descendemos el barranco, con la ayuda de una maroma.

De nuevo, por el pueblo, comenzamos esta aventura, que convencido estoy no faltará de nada. La primera parte del recorrido, transita por camino, entre los pastizales del pueblo y algunos huertos y frutales, con balizas de la ruta de geoparque y del GR 66.4 hacia la dirección de la Ermita de San Pascual Bailón, del siglo XIX. Al poco de dejar el pueblo, atrás, nos sorprende, una imagen, de una virgen incrustada, en la pared de roca caliza, la virgen de los remedios, y si te fijas un poco más, hay la silueta de unos huesos, dando la impresión, de una imagen de bandera pirata.

Seguimos por la vega del río Mesa, donde el camino sigue paralelo al río, y nos acerca poco a poco a la profundidad de su cañón fluvial. El proceso Kárstico, erosiono la roca caliza, creando cuevas, abrigos, conductos y formaciones curiosas. Las aguas, no solo esculpen también transforman, formando tobas calcáreas, rocas porosas que hay a lo largo del valle.

Entre la hierba, nos sorprende oculto un Corzo, también se dan los Gamos, Conejos, los Zorros, Tejones, Nutrias, Jabalís…Aunque para fauna, mejor mirar a sus cielos, allí están los reyes y reinas del valle, como los Buitres leonados, vimos unos cuantos, el Águila real, el Águila perdicera, el Azor, el Gavilán, el Halcón peregrino, las Chovas piquirrojas, la amplia ribera, nos saluda con los canticos de sus aves fluviales, como el Ruiseñor, la Oropéndola, el Herrerillo, el Petirrojo, Carboneros, Pinzones, Zorzales, el Mirlo acuático, el Martín pescador, entre la masa forestal de la ribera, como sus Chopos, Sauces, Fresnos, Álamos, Nogueras y frutales.

Entre las laderas del cañón fluvial y parameras, se dan las sabinas y encinas, y algunos pinares repoblados. Caminamos y caminamos, comenzamos a cruzar el río, con los primeros vadeos. Estos pasos, están señalizados a lo largo del GR y cuyo cauce, según la estación y durante periodos de lluvia, puede venir con más o menos agua.

Saliendo del pueblo, comenzamos nuestra andadura hacia la vega de valle.

Un curioso muro, con la imagen de una virgen y a la izq, restos de huesos.

Por la vega del río Mesa.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Tormo, por el GR.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Tormo, por el GR.

El Paredón.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Tormo, por el GR.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Tormo, por el GR.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Tormo, por el GR.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Tormo, por el GR.

Primer vadeo, sobre el río Mesa.

Río Mesa.

El valle se va estrechando, y el camino se va disipando, para dar paso a una senda, donde hay marcas del GR (blancas y rojas) en arboles y rocas. Paralelo al río Mesa, se introduce en un estrechamiento rocoso, casi a modo de puerta, que se interna en lo profundo del valle.

Entre la arboleda, se distingue la figura pétrea de El Tormo, un gigante aislado del cañón.

Un cartel ilustrativo, nos muestra la formación rocosa que se eleva al cielo, como un gran menhir, colocado por gigantes. Se formo en el meandro del río, hasta que cambio de curso las aguas, quedando aislado en el cañón. El proceso erosivo hizo el resto. Hay una vía de escalada, para ascenderlo, y en su cima hay una imagen de la virgen.

Una de las balizas del GR.

Donde el camino ya desaparece.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Tormo, por el GR.

Otro vadeo sobre el río.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Tormo, por el GR.

Panel Ilustrativo sobre la formación de el Tormo.

El Tormo.

Dejando atrás el Tormo, la senda cruza el río Mesa por el GR, ruta que abandonaremos, para proseguir, por el interior del cañón fluvial, paralelos al río.

Quizás el tramo mas difuso de la ruta, entre los obstáculos naturales, y una estrecha senda, que se pierde por el bosque. A partir de aquí, la ruta ya no esta guiada, se sigue siempre paralelo al río, el cual atravesaremos en varias ocasiones, cuya pequeña senda, nos lleva por una vertiente u otra. El recorrido es más salvaje, donde la presencia del hombre por el cañón es casi nula, vemos algunos buitres volando, y otros posados a lo largo del cañón fluvial.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Escalerón.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Escalerón.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Escalerón.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Escalerón.

Un buitre posado en lo alto del cañón fluvial.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Escalerón.

Otro de los numerosos vadeos, sobre el río Mesa.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Escalerón.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Escalerón.

La senda nos acerca a una gran poza, que se sortea, trepando un risco, sin dificultad, para bordearla, y descender, hacia otro de los lugares, mas sorprendentes que te puedes encontrar en la ruta, el Escalerón.

Las aguas del río Mesa, cargada de nutrientes, forman parte del habitad de la Trucha común, de las Libélulas, los Caballitos del Diablo, de ranas y sapos.

Un corte transversal, parte el río en dos, cuyas aguas caen a más de 3 m, formando una gran poza, casi una pequeña laguna, ideal para refrescarse en sus aguas. Aquí, nos quedaríamos comiendo y bañándonos en sus frescas aguas.

Este sería ya nuestro gran final, a una gran ruta, antes de emprender el regreso.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Escalerón.

Tramo del recorrido de la Senda del río Mesa hacia el Escalerón.

El Escalerón.

El Escalerón.

Y un lugar tranquilo, para refrescarse en sus aguas.

De regreso a Mochales.

Rutas cicloturistas por el entorno natural.

El valle del río Mesa.

Una curiosidad, en la carretera, su gran seta.

Paneles informativos de las georutas circundantes.

El Agua.

Mas rutas ciclistas.

Cartel Informativo en Algar de Mesa.

Paisajes en Algar de mesa.

Y la Chorrera de Algar.

* Otro lugares que conocer cercanos:

- La Hoz del río Mesa en Calmarza.

- El Far West de Ateca.

- El Castillo de Embid de Ariza.

- El Sendero del Sacristán.

- Monasterio de Piedra.

*Video de la actividad:

- La Senda del río Mesa.

Una buena aventura, por una naturaleza casi invisible y desconocida, donde el río Mesa hizo algo grande y hermoso:

Le dio al pueblo, la razón de existir,

Cuando quiso, inundó sus calles.

Cuando pudo, regó sus huertas.

Cuando tuvo fuerza, excavó el cañón.

Cuando tuvo tiempo, moldeó el Tormo.

Y cuando encontró, una terraza elevada, construyó el Escalerón.

Nosotr@s, llegaríamos después, para contemplar su obra.