jueves, 5 de noviembre de 2026

- Pico de Grado, Sierra de Pela

 


Infografía de la Ruta.

Rutas en MTB.


Track del recorrido.


Senderos de Tiermes.


EL PICO DE GRADO Y LA SIERRA DE PELA

Un viaje entre tres provincias, montañas antiguas, pueblos de piedra y el nacimiento del río Pedro. Es una excursión en la que el caminante no solo gana altura: atraviesa territorios donde la geología escribe con piedra, la historia se esconde entre los muros de las aldeas y la naturaleza conserva todavía una dignidad antigua, ajena a las prisas del mundo moderno.

Lo que sigue es un trabajo de interpretación paisajística, histórica y naturalista del recorrido por la Sierra de Pela, pasando por el vértice de Rivilla, Peña de San Vicente y Pico de Grado, con descenso hacia Rebollosa de Pedro y conocer el nacimiento del río Pedro.

Una ruta, en definitiva, donde el paisaje tiene mucho que contar y donde el único inconveniente de alcanzar la cumbre es que uno empieza a comprender por qué las águilas no tienen ninguna prisa por bajar.

1. El itinerario: de Pedro al cielo de la Sierra de Pela

La excursión comienza en Pedro, una pequeña población soriana perteneciente al municipio de Montejo de Tiermes, situada en las estribaciones meridionales de la Sierra de Pela. Desde allí, el itinerario se dirige hacia la subida por la vertiente de la sierra. El recorrido permite alcanzar el vértice geodésico de Rivilla, situado aproximadamente a 1.506 metros, continuar hacia Peña Vicente y culminar en el Pico de Grado, cuya altitud se sitúa a los 1.516 metros.

Al liooo, siguiendo la carretera local SO-P-4119, en dirección al pueblo de Pedro, dejamos a un lado el manadero del río Pedro, para llegar a Pedro, por la C/Arzobejo, en cuyas inmediaciones se encuentra el campo de futbol local, donde dejaremos el vehículo aparcado, origen y final de esta ruta.

Primera parte: Pedro y el comienzo de la ascensión

Al abandonar el pueblo, dejamos atrás el abrigo de las construcciones y nos adentramos en un paisaje cada vez más abierto. La vegetación se hace más baja, los horizontes se ensanchan y la pendiente comienza a exigir su tributo. Es el momento en que uno descubre que las montañas no tienen ascensor y que, por mucho que uno mire hacia arriba, la cima no suele acercarse por compasión.

La amplia pista de tierra, se dirige a Sotillo de Caracena, por la cual transitamos y no tardamos mucho en dejarla atrás, para tomar una pista ascendente, hacia las Peñas Pajas y a los molinos eólicos o aerogeneradores de viento, abundantes en esta sierra.

Zona de aparcamiento, en las inmediaciones del campo de futbol, en Pedro.

Saliendo del aparcamiento, para tomar el camino a Sotillo de Caracena.

Comenzando el camino hacia Sotillo de Caracena.

La amplia pista, la abandonaremos, por el camino de la derecha visible, hacia la cuerda.

Ascenso a la Sierra de Pedro.

Ascenso a la Sierra de Pedro.

Segunda parte: la cima de Rivilla

Nos adentramos por la amplia pista del Parque Eólico de Cantalojas, en el macizo rocoso de caliza, un extenso y elevado paramo, árido, inhóspito y bastante solitario, de vegetación baja entre cambronales y enebrales, en el nexo de unión entre el sistema central y el sistema ibérico.

La llegada a Rivilla supone alcanzar uno de los puntos geográficos más interesantes de la jornada. Su vértice geodésico se encuentra aproximadamente a 1.506 metros de altitud, en un territorio de transición entre Soria, Segovia y Guadalajara.

Aquí el paisaje adquiere una dimensión territorial extraordinaria. Las montañas y los páramos se suceden sin grandes obstáculos visuales y permiten comprender la amplitud de estas tierras castellanas. La sensación es la de encontrarse sobre una inmensa cubierta de piedra, bajo la cual se extiende un territorio modelado durante millones de años. El viento suele ser protagonista. No es un viento cualquiera: es de esos que parecen tener asuntos pendientes con el caminante y aprovechan cualquier parada para recordarle que la montaña no es precisamente un salón climatizado.

Nos encontramos en la zona mas occidental de la Sierra de Pela, destacando las tierras de Ayllón, el Alto de la Lastra, algunos manaderos, pueblos como Villacadima y Grado de Pico, el Ocejón, el Alto el Rey, etc.

Adentrándonos en el Parque Eólico de Cantalojas.

Hacia el Vértice Geodésico del la cima del Rivilla.

Cima del Rivilla 1.506 m.

Tercera parte: Peña Vicente

La continuación hacia Peña Vicente añade un carácter más abrupto al recorrido. Las formaciones rocosas, los afloramientos calizos y los cambios de pendiente aportan variedad al paisaje. Es un buen lugar para detenerse, observar los detalles geológicos y comprender cómo la erosión ha ido desmantelando lentamente las estructuras montañosas. La roca, aparentemente inmóvil, también tiene su biografía. Se fractura, se disuelve, se desgasta y termina convirtiéndose en el suelo sobre el que crecen las plantas que alimentan a los animales. Algunas formaciones, tienen forma de enormes setas, y en el paisaje comienza asomar algunas sabinas, adaptadas al climas extremos y áridos de las parameras.

Parque Eólico de Cantalojas.

Llegando a Peña Vicente.

Peña Vicente.

Cuarta parte: Pico de Grado, el gran mirador

Desde la Peña Vicente, recorremos las formaciones rocosas, del paraje natural, alejándonos del confortable camino, para proseguir campo a través, hacia la cima del Pico de Grado. La actividad del ganado ovino ha contribuido durante siglos a configurar el paisaje, manteniendo determinados espacios abiertos y favoreciendo una vegetación característica. En nuestro recorrido, se observan algunas corralas a lo largo de la sierra. También descubres algunas plantas arbustivas, de echo me llamo la atención, que hubiera bastantes jaras en esta zona de la sierra. También aparece el Cojín de Monja, Aulagas y Genistas, el Tomillo, cuyo olor te acompaña, por el campo, según nos vamos acercando a la cima.

Campo a traviesa, hacia el Pico de Grado.

Una antigua corrala, para el refugio del ganado.

Hacia la cima del Pico de Grado.

Una espiral, que simboliza la Evolución, Transformación, la Eternidad y la Vida. Un viaje al interior.

Desde su cima se pueden contemplar amplias panorámicas de la Sierra de Ayllón, la Sierra de Pela y las tierras de las tres provincias. Se observa el amplio y verdor valle, de las tierras de Santibáñez de Ayllón, bañadas por las aguas del río Aguisejo. Según te vas acercando, te das cuenta de la altura en la que te encuentras, un cortado vertical caliza, te separa de las tierras de Ayllón, por donde hay que transitar con cuidado.

Cima del Pico de Grado 1.516 m.

Panorámica desde la cima.

Es un buen lugar para descansar y observar la inmensidad del paisaje y de las aves que dominan sus cielos. Lo primero que veras, es sin duda a los Buitres Leonados, planeando por el cielo. Con prismáticos y paciencia, puedes ver a algunas de sus aves rapaces, como el Águila Real, el Águila Culebrera, el Milano Real, el Alimoche, el Halcón Peregrino, algún Cernícalo.

Vista de la cima, con sus cortados verticales de caliza.

Dejando atrás, las magnificas vistas desde la cima, empezamos el descenso, por su Cara Norte.

No apto/a para tod@s, es una bajada vertical y pronunciada, rocosa y de terreno delicado, donde hay que extremar la atención, si no quieres acabar rodando. 

Lo más seguro, retroceder por la misma ruta hacia Pedro.

Quinta parte: el descenso hacia Rebollosa de Pedro

Tras abandonar las alturas, y de sujetar bien el bastón, en el descenso, llegamos a una pista de arena, cuyo trazado forma parte de las rutas de MTB de la zona. Después de caminar entre roquedos, laderas expuestas y horizontes inmensos, regresamos al mundo rural, a las construcciones tradicionales y a los caminos que durante generaciones sirvieron para comunicar pueblos, tierras de labor y pastos. Rebollosa conserva la esencia de las pequeñas localidades sorianas: arquitectura austera, memoria agrícola y ganadera y una relación íntima con el territorio. En su entrada todavía puede contemplarse el antiguo potro de herrar, una instalación etnográfica que recuerda los tiempos en los que las caballerías eran imprescindibles para el trabajo cotidiano. Es un buen lugar para comprender que estas montañas no han sido únicamente un escenario natural: también han sido territorio de pastores, agricultores, arrieros y familias que construyeron su vida al abrigo de ellas.

Dejando la cima, nos dirigimos Norte, a descender hacia Rebollosa de Pedro.

Una bajada vertical, por donde hay que progresar con cuidado.

Por terreno descompuesto y más técnico.

Por campo a traviesa.

Y llegar al camino, que nos acercará a Rebollosa de Pedro.

Con tramos para el MTB.

Pista hacia Rebollosa de Pedro.

Llegando al pueblo.

Rebollosa de Pedro perteneció históricamente a la Comunidad de Villa y Tierra de Caracena, una organización territorial medieval que articulaba la administración, el aprovechamiento de pastos y otros recursos comunales. Su historia refleja la evolución de los pueblos castellanos: una economía basada en la agricultura de secano, la ganadería ovina y el aprovechamiento de los recursos locales. La iglesia parroquial de San Gervasio y San Protasio fue reconstruida en 1922 después de que un incendio destruyera el templo anterior. Conserva la imagen de la Virgen de las Angustias, patrona de la localidad. La antigua escuela, que permaneció abierta hasta 1977, constituye otro testimonio de la transformación demográfica y social de estos pueblos.

Rebollosa de Pedro y su iglesia parroquial.

Dando una vuelta por el pueblo.

Dejando Rebollosa de Pedro, desde su antiguo Potro de Errar, esta el camino que se dirige al pueblo de Pedro.

El Potro de Errar, donde se encuentra el camino hacia el pueblo de Pedro.

Las aves de los bosques y las riberas

En las inmediaciones del Manadero y a lo largo de los cursos de agua encontramos un ambiente completamente diferente.

La presencia de árboles y matorrales de ribera proporciona refugio y alimento a numerosas especies:

•           Petirrojo europeo.

•           Chochín común.

•           Pico picapinos.

•           Pito real.

•           Pinzón vulgar.

•           Carbonero común.

•           Herrerillo común.

•           Oropéndola.

•           Martín pescador, en los tramos fluviales adecuados.

La fauna: habitantes discretos de la montaña

La fauna de la Sierra de Pela está adaptada a un medio exigente, donde los inviernos son fríos, los recursos hídricos pueden ser escasos y la vegetación presenta una marcada adaptación a los suelos pedregosos.

Mamíferos

Entre las especies que pueden encontrarse en el conjunto de la comarca destacan:

•           Corzo: pequeño cérvido que utiliza los bosquetes, matorrales y zonas de transición.

•           Jabalí: frecuente en los ambientes forestales y zonas de matorral.

•           Zorro: extraordinariamente adaptable, ocupa desde los campos abiertos hasta los barrancos.

•           Liebre ibérica: habitante de los espacios abiertos y terrenos agrícolas.

•           Conejo: importante para la cadena alimentaria de numerosas rapaces y carnívoros.

•           Tejón: mamífero nocturno que encuentra refugio en zonas tranquilas.

•           Gato montés: especie esquiva vinculada a ambientes naturales relativamente bien conservados.

•           Garduña y comadreja: pequeños carnívoros que aprovechan los recursos de los mosaicos agrícolas y forestales.

La presencia de estos animales no siempre resulta fácil de detectar. En muchas ocasiones, el mejor testimonio es una huella en el barro, un excremento o un sendero marcado entre la vegetación.

El valor ecológico de la fauna

La fauna cumple funciones esenciales:

•           Regula las poblaciones de pequeños mamíferos e insectos.

•           Participa en la dispersión de semillas.

•           Contribuye al equilibrio de los ecosistemas.

•           Facilita el reciclaje de materia orgánica.

•           Actúa como indicador del estado de conservación ambiental.

En las zonas más favorables, especialmente en determinadas vertientes y barrancos, aparecen pequeñas formaciones de:

•           Rebollo

•           Quejigo

•           Encina

•           Pino silvestre

•           Pino resinero

También encontramos enebros y sabinas en distintos ambientes de la comarca.

La vegetación de ribera

En torno al nacimiento del río Pedro aparece una vegetación mucho más frondosa.

Destacan:

•           Chopos.

•           Álamos temblones.

•           Nogales.

•           Sauces en determinados tramos.

•           Zarzas y otras especies propias de ambientes húmedos.

•           Prados y pequeñas huertas tradicionales.

Este contraste entre la vegetación austera de las cumbres y la frondosidad de los fondos de valle constituye uno de los mayores atractivos botánicos del recorrido.

El camino, desemboca en la carretera que lleva a Pedro, un tramo corto asfaltado, que recorremos, para desviarnos y conocer el pueblo.

De Rebollosa de Pedro a Pedro.

De Rebollosa de Pedro a Pedro.

De Rebollosa de Pedro a Pedro.

De Rebollosa de Pedro a Pedro.

De Rebollosa de Pedro a Pedro.

Iglesia Parroquial de Pedro.

Su Historia.

La Historia del Pueblo.

Destaca su iglesia Parroquial de San Pedro, datada entre los siglos XV y XVI, y desde luego su tesoro románico y visigodo, la Ermita de la Virgen del Val, cuyo origen se remonta al sigloVII en cuyo interior se conserva un osario medieval.

El Manadero del río Pedro: donde la montaña comienza a hablar

No se trata de una fuente cualquiera ni de un pequeño arroyo estacional. Estamos ante una surgencia natural de origen kárstico que constituye el nacimiento del río Pedro. Es uno de esos lugares donde la geología deja de ser una explicación científica para convertirse en algo que podemos contemplar, escuchar y casi tocar.

¿Cómo nace el río Pedro?

El agua de lluvia y, en determinadas épocas, la procedente del deshielo se infiltra en el subsuelo a través de las fracturas y conductos de los materiales calcáreos. Una parte de esa agua circula por el interior del macizo rocoso hasta encontrar las condiciones geológicas que permiten su salida al exterior. Es entonces cuando aparece el Manadero. El agua emerge fría, limpia y con una composición característica de las aguas que atraviesan terrenos carbonatados.

El río Pedro tiene aproximadamente 45 kilómetros de recorrido y discurre íntegramente por la provincia de Soria hasta desembocar en el Duero. Su nacimiento se encuentra ligado a la historia de los asentamientos humanos de la zona. Se ha señalado que los antiguos habitantes de Tiermes aprovecharon sus aguas para abastecer la ciudad.

Área Recreativa del Manadero de Pedro.

Manadero de Pedro.

En los alrededores del nacimiento encontramos una vegetación de ribera que contrasta vivamente con la aridez relativa de las zonas elevadas. Los chopos, álamos temblones y nogales acompañan el curso del agua, mientras que pequeñas huertas y prados recuerdan los antiguos aprovechamientos agrícolas.

Lugares de interés por los alrededores

La excursión ofrece la posibilidad de ampliar la experiencia con visitas culturales, paisajísticas y naturalistas.

La comarca posee un patrimonio extraordinariamente interesante y merece dedicarle algo más que las horas de una caminata.

1. Tiermes

Uno de los grandes tesoros arqueológicos de la provincia de Soria. Sus restos celtibéricos y romanos permiten descubrir cómo una antigua ciudad fue construida aprovechando las características naturales de la roca arenisca. Sus viviendas rupestres, murallas, graderíos e infraestructuras hidráulicas justifican sobradamente una visita.

2. Castillo de Caracena

Una de las fortalezas medievales más atractivas de Soria. Su emplazamiento sobre los cortados del valle del río Caracena ofrece una imagen espectacular. Está estrechamente relacionado con la historia de la Comunidad de Villa y Tierra de Caracena, a la que perteneció Rebollosa.

3. Hoces del río Pedro

Un espacio de enorme interés geológico y ornitológico. El río ha excavado un paisaje de hoces y cortados entre materiales calizos y areniscas. Los roquedos albergan una importante población de buitres leonados y otros habitantes de los ambientes rupícolas. La combinación de sabinares, encinares, vegetación de ribera y paredes rocosas convierte este espacio en un excelente destino para los amantes de la naturaleza.

4. Laguna de Somolinos

Situada en el entorno del Monumento Natural Sierra de Pela y Laguna de Somolinos. Es un humedal de montaña de gran valor ecológico, asociado a procesos de sedimentación de carbonatos y formaciones travertínicas. Sus aguas, su vegetación acuática y las comunidades de aves que la utilizan hacen de este lugar una visita especialmente recomendable.

5. Grado del Pico

Pequeña localidad segoviana vinculada históricamente al territorio de la Sierra de Ayllón. Su entorno permite conocer otra vertiente de este paisaje de montaña y disfrutar de los contrastes entre los valles, los roquedos y los pueblos tradicionales.

6. Manadero del Aguisejo

Otro nacimiento de agua de gran interés. Se encuentra próximo a Grado del Pico y presenta una surgencia de aguas cristalinas rodeada de barrancos calizos. Es un complemento perfecto para comprender la importancia del agua subterránea en esta región.

* Rutas realizadas, por el entorno de gran interés:

- La Laguna de Somolinos y el Yacimiento de Tiermes.

- El Río Aguisejo y su manadero.

- El Cañón del Río Talegones.

- Las Rutas de Campisábalos. 

- El Hayedo de Tejera Negra.


Conclusión: una montaña que merece ser contada. La ascensión desde Pedro hasta el Pico de Grado, pasando por Rivilla y Peña Vicente y descendiendo hacia Rebollosa de Pedro, es mucho más que una actividad deportiva. Es una aproximación a un territorio donde la naturaleza conserva todavía una extraordinaria personalidad. En sus cumbres encontramos la geología de millones de años, la fuerza del viento y la inmensidad de los horizontes castellanos. En sus laderas descubrimos una vegetación adaptada a condiciones difíciles, una fauna discreta y una riqueza ornitológica que convierte el cielo en un espectáculo permanente. En sus valles encontramos el agua, ese recurso imprescindible que ha permitido la existencia de pueblos, huertas y antiguas civilizaciones. Y en sus pequeñas localidades permanece la memoria de una cultura rural que, pese al paso del tiempo y a las transformaciones demográficas, continúa formando parte de la identidad de estas tierras.

 





















domingo, 1 de noviembre de 2026

- Vía verde de Oviedo a Fuso de la Reina.

 


Descripción de la vía verde.

Track del recorrido.


VÍA VERDE DE OVIEDO A FUSO DE LA REINA

Donde el tren dejó de silbar y la naturaleza recuperó su camino

Hay caminos que conducen a una cumbre, otros que desembocan en un pueblo y algunos que, sin grandes pendientes ni cimas heroicas, nos descubren algo mucho más difícil de encontrar: el placer de caminar.

En Asturias, existe una ruta que comienza prácticamente a las puertas de la ciudad y termina sumergiéndonos en un paisaje de bosques, ríos, túneles ferroviarios y paredes calizas. Una senda en la que el pasado industrial convive con la naturaleza, el canto de los pájaros sustituye al estruendo de las locomotoras y el caminante descubre que no hace falta conquistar una montaña para disfrutar de una auténtica aventura.

Os hablo de la Vía Verde de Oviedo a Fuso de la Reina, también conocida como Senda Verde de Oviedo o Vía Verde de Fuso.

Su trazado aprovecha parte del antiguo ferrocarril Vasco-Asturiano, transformando una infraestructura ferroviaria en un itinerario accesible para caminantes y ciclistas. El recorrido atraviesa progresivamente un paisaje que pasa de los parques urbanos a los bosques atlánticos y los valles fluviales, hasta alcanzar las inmediaciones del río Nalón. Su atractivo reside precisamente en otra parte: en la belleza discreta de los pequeños detalles, en la historia que permanece bajo el asfalto y en esa capacidad tan asturiana de convertir cualquier paseo en una celebración de la naturaleza. Así que dejemos a un lado las prisas, guardemos un poco de espacio en la mochila para la curiosidad y emprendamos el camino.

HISTORIA: CUANDO EL FERROCARRIL ABRIÓ CAMINO ENTRE LOS VALLES

Para comprender esta vía verde debemos retroceder hasta una época en la que los trenes constituían una de las grandes herramientas de transformación del territorio.

A comienzos del siglo XX, Asturias vivía una intensa actividad industrial. La minería, la siderurgia y el desarrollo económico de sus cuencas impulsaron la construcción de líneas ferroviarias que permitían transportar mercancías, conectar localidades y facilitar los desplazamientos de la población. En este contexto surgió el ferrocarril Vasco-Asturiano, una infraestructura fundamental para las comunicaciones de la región. La línea que enlazaba Oviedo con Fuso de la Reina formaba parte de aquel entramado ferroviario. Su trazado permitía conectar la capital asturiana con otros ramales y recorridos que se dirigían hacia diferentes zonas del Principado. El ferrocarril no se limitaba a unir dos puntos sobre un mapa. También modificaba la vida cotidiana de los pueblos, acercaba mercados, facilitaba el transporte de productos y contribuía al desarrollo económico de los territorios por los que discurría. Para construirlo fue necesario adaptar el recorrido a una geografía compleja. Asturias no es precisamente una llanura diseñada para que las locomotoras circulen sin contratiempos. Los desniveles, los cauces fluviales y las formaciones rocosas exigieron obras de ingeniería capaces de salvar obstáculos y aprovechar los corredores naturales del terreno.

De aquel esfuerzo permanecen varios elementos que hoy podemos contemplar durante la caminata: túneles excavados en la roca, puentes, viaductos y antiguas instalaciones ferroviarias. Sin embargo, el ferrocarril cambió con el tiempo. La evolución de los transportes, las transformaciones económicas y las nuevas necesidades de movilidad terminaron por dejar atrás determinados trazados.

La línea ferroviaria de Oviedo a Fuso de la Reina dejó de prestar servicio en 1999. A partir de entonces, parte de su recorrido encontró una segunda vida como espacio público destinado al paseo y al disfrute de la naturaleza.

La antigua infraestructura se transformó en una vía verde: un camino que conserva la memoria de su pasado industrial mientras ofrece una forma diferente de acercarse al paisaje asturiano. Y ahí reside una de las grandes virtudes de este itinerario. Donde antes hubo horarios, mercancías y locomotoras, hoy encontramos bicicletas, caminantes, familias y personas que se detienen a escuchar el agua. El trazado que un día sirvió para acelerar los desplazamientos se ha convertido en un lugar donde, paradójicamente, lo mejor que podemos hacer es bajar el ritmo.

 

EL RECORRIDO: DEL PARQUE URBANO AL SILENCIO DEL NALÓN

El comienzo: Parque de Invierno

La aventura arranca en el Parque de Invierno, uno de los grandes espacios verdes de Oviedo. A pocos minutos del entorno urbano, el parque nos ofrece una transición gradual entre la ciudad y el paisaje rural. Todavía estamos cerca del tráfico, de los edificios y del ritmo cotidiano, pero basta con empezar a caminar para percibir que el entorno va cambiando. Los árboles proporcionan sombra, aparecen las primeras zonas de vegetación más naturalizada y el camino invita a dejar atrás las obligaciones del día. Desde el aparcamiento, voy descendiendo a la vía verde, en el entorno del Parque de Invierno, un pulmón, por donde te puedes perder y contemplar su variada flora y arboleda. Destacando, sus Robles, Pinares, Olmos, Abedules, Castaños de Indias, Magnolios, Chopos, Álamos… Mi caminar por la vía verde, es un trasiego de personas, que pasean, que corren, que montan en bici, de un hola, que tal, viandantes que se alejan y se relajan y disfrutan a lo largo de la vía verde.

La flora y vegetación de la misma, me llama la atención a lo largo del amplio valle del río Gafo. Los robles autóctonos conocidos como Carbayos, los Castaños, Avellanos, Alisos, Fresnos, Sauces, Abedules, Olmos, entre su variada flora. Una flora que engalana el paisaje, sobre todo en primavera, con sus Dientes de León, las Margaritas, Dedaleras, Ortigas, Tréboles, Helechos y Hiedras.

Hay varias fuentes de agua y bancos para sentarse a lo largo del recorrido. Un recorrido llano en un descenso suave, hacia Fuso de la Reina.

Cartel del Aparcamiento del Parque de Invierno.

Descenso del aparcamiento al inicio de la Vía Verde a Fuso de la Reina.

Descenso del aparcamiento al inicio de la Vía Verde a Fuso de la Reina.


Comienzo de la Vía Verde a Fuso de la Reina.

Y Tramo que comparte la Ruta de la Plata.

Km 0 de la ruta.

Tramo de la vía verde hacia la antigua estación de la Manjoya.

Entre túneles naturales.

Tramo de la vía verde hacia la antigua estación de la Manjoya.

Entre su rica masa forestal.

La Manjoya: una estación con una segunda vida

A medida que avanzo, el recorrido se adentra en un entorno cada vez más verde. Uno de los puntos destacados es la antigua estación de La Manjoya, situada aproximadamente a 2,5 kilómetros del comienzo. Este edificio constituye uno de los vestigios más reconocibles del pasado ferroviario de la ruta. Su presencia permite imaginar el movimiento de pasajeros y mercancías que un día formó parte de la vida de este lugar. La antigua estación ha estado vinculada también a iniciativas de educación ambiental, convirtiéndose en un espacio desde el que acercar la naturaleza a los visitantes. Es un buen lugar para hacer una breve parada, beber agua y observar el paisaje.

A partir de aquí, el camino empieza a ganar un carácter más rural. Los árboles adquieren mayor protagonismo, las construcciones van perdiendo presencia y el entorno invita a caminar con menos distracciones.

Entre las aves que pueden observarse en los ambientes arbolados de la ruta se encuentran especies habituales de los bosques y parques asturianos. Los carboneros y los herrerillos, pequeños pájaros insectívoros, pueden moverse entre las ramas en busca de alimento. Los mirlos destacan por su silueta oscura y por el canto de los machos, especialmente perceptible durante la primavera. También es posible escuchar petirrojos, cuyo pecho anaranjado facilita su identificación cuando se dejan ver entre la vegetación. En los árboles pueden aparecer trepadores y pájaros carpinteros, adaptados a explotar los recursos que ofrecen los troncos y las ramas.

La Manjoya y aula de naturaleza.

Tramo hacia Fuso de la Reina.

Tramo hacia Fuso de la Reina.

Tramo hacia Fuso de la Reina.

Tramo hacia Fuso de la Reina.

Tramo hacia Fuso de la Reina.

Tramo hacia Fuso de la Reina.

Tramo hacia Fuso de la Reina.

Un trazado, de fácil seguimiento, sin perdida alguna.

Los mamíferos también forman parte de este paisaje, aunque muchos de ellos sean difíciles de observar durante una caminata diurna. Las ardillas pueden aparecer entre los árboles, desplazándose con rapidez por troncos y ramas. En zonas boscosas y rurales del entorno asturiano habitan pequeños mamíferos como ratones de campo, musarañas y otros roedores e insectívoros. También existen mamíferos de mayor tamaño, como el zorro, cuya actividad puede desarrollarse en horarios en los que hay menos presencia humana. Los tejones y otros habitantes de los mosaicos forestales y rurales pueden utilizar zonas próximas al itinerario, aunque su observación directa resulta mucho menos frecuente.

Uno de los atractivos más singulares de esta vía verde es la sucesión de túneles ferroviarios. Entre los nombres que aparecen en las descripciones del recorrido figuran El Molineru, Mergullu, Premaña y Veneros. Estos pasos excavados en la roca son un recordatorio de la ingeniería que hizo posible el antiguo trazado ferroviario.

Atravesarlos introduce un cambio de ambiente. La luz exterior se atenúa, la temperatura puede descender y los sonidos adquieren una resonancia diferente. Durante unos instantes, el camino parece alejarse del mundo exterior. Al otro lado, el paisaje vuelve a abrirse y nos recibe con otra perspectiva.

Túnel de el Molineru.

Tramo hacia Fuso de la Reina.

Tramo hacia Fuso de la Reina.

Tramo hacia Fuso de la Reina.

Túnel de el Mergullu.

Hacia el tercer Túnel, el de Premaña.

Tramo hacia Fuso de la Reina.

Tramo hacia Fuso de la Reina.

Túnel de Veneros.

Tramo hacia Fuso de la Reina.

El puente de Avis: una ventana sobre el valle

En la parte final del recorrido, la vía verde nos conduce hacia uno de sus elementos más llamativos: el viaducto conocido como puente de Avis, que permite salvar el río Nalón. Aquí el paisaje adquiere una nueva dimensión. El cauce fluvial, las laderas y las formaciones rocosas componen una escena en la que el agua y la geología reclaman el protagonismo. La presencia de la Peña Avis añade personalidad al entorno. Su relieve calizo contrasta con las superficies vegetales y recuerda que, bajo el manto verde que caracteriza Asturias, existe una geografía mucho más antigua, formada por procesos geológicos que se prolongan durante millones de años. Es uno de esos lugares donde apetece detenerse sin necesidad de justificar la parada. El río Nalón, el curso fluvial más importante de Asturias, constituye uno de los grandes protagonistas de este entorno. A lo largo de su recorrido recoge las aguas de numerosos afluentes y atraviesa paisajes que han experimentado importantes transformaciones naturales y humanas. Su historia también está ligada al desarrollo industrial asturiano, especialmente a las actividades mineras que durante décadas alteraron algunos tramos de la cuenca. La recuperación ambiental de los ríos constituye un proceso gradual, que depende de la calidad del agua, la gestión del territorio y la conservación de los ecosistemas asociados. Observar el Nalón desde el entorno de la vía verde permite apreciar la importancia de conservar estos corredores fluviales, no solo por su belleza, sino también por su función ecológica.

Puente de Avis.

Río Nalón.

Río Nalón.

A la vista tengo, la antigua Estación de Fuso de la Reina. Desde aquí se puede organizar el regreso por el mismo itinerario o plantearse otras alternativas, siempre que hayamos comprobado previamente las conexiones disponibles y el estado de los recorridos.

Antigua Estación de Fuso de la Reina.

Entorno de Fuso de la Reina.

Cartel del segundo tramo hacia Tuñón.

Y final de mi ruta.

Desde la antigua Estación, emprendo de nuevo mi andadura al inicio de la misma, al Parque de Invierno, me queda pendiente los tramos siguientes, que desde luego os enseñaré, cuando regresé, por estas ricas tierras astures.

De regreso.

Hacia Oviedo.

Llegando al Parque de Invierno.

OTRAS RUTAS PARA SEGUIR DESCUBRIENDO ASTURIAS

La Vía Verde de Fuso puede ser el principio de una relación mucho más larga con el senderismo asturiano. Si nos quedamos con ganas de seguir caminando, existen varias alternativas interesantes en la zona y en sus alrededores.

1. La Senda del Oso: una excursión para disfrutar del paisaje

La Senda del Oso es una de las rutas más conocidas de Asturias. Aprovecha antiguos trazados ferroviarios y discurre por un entorno de valles, montañas, túneles y bosques. Su recorrido atraviesa un paisaje de gran atractivo, con tramos especialmente interesantes para caminar o montar en bicicleta. Eso sí, la Senda del Oso tiene distintos puntos de acceso y posibilidades de recorrido. Conviene elegir el tramo en función del tiempo disponible, la distancia deseada y la forma física de cada persona.

2. Fuso de la Reina-Tuñón: prolongar la aventura

Desde el entorno de Fuso de la Reina es posible enlazar con itinerarios que continúan hacia Caces, Trubia y Tuñón, conectando con la red de sendas vinculada a la Senda del Oso. Uno de los recorridos descritos entre Fuso de la Reina y Tuñón ronda los 16 kilómetros, aunque la distancia concreta depende del trazado considerado y de los puntos exactos de inicio y final.

3. El entorno rural de Oviedo: caminos entre pueblos y prados

Los alrededores de Oviedo ofrecen diversas posibilidades para caminar por un paisaje de pequeñas localidades, prados, bosques y caminos tradicionales. Estos itinerarios permiten descubrir una Asturias menos monumental, pero igualmente interesante. En lugar de grandes cumbres, encontramos hórreos, casas rurales, pequeñas iglesias, explotaciones ganaderas y paisajes modelados por generaciones de habitantes. Es una buena opción para quienes disfrutan de la observación de aves, la fotografía y los recorridos tranquilos.

4. Fuso de la Reina-L’Angliru: un desafío de mayor envergadura

Para quienes deseen dar un salto hacia recorridos más exigentes, existe el itinerario conocido como PR AS-143, que conecta Fuso de la Reina con el entorno de L’Angliru.La distancia para esta ruta ronda los 24 kilómetros, por lo que hablamos de una excursión considerablemente más larga que la vía verde.

5. El patrimonio prerrománico del monte Naranco

Si queremos alternar senderismo y cultura, el entorno del monte Naranco ofrece una propuesta muy atractiva. La visita a Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo permite conocer dos monumentos esenciales de la arquitectura asturiana medieval. A veces, la historia también se disfruta caminando.

6. Otras vías Verdes

Hay numerosas vías verdes, por estas hermosas tierras, algunas no muy lejos de Oviedo. Acercarse a Mieres, te descubre rutas, por las vías verdes de Baltasara y la del Valle de Turón, en Figaredo. En el Valle del caudal, esta la vía verde del Lloreo o Loredo, y si te gusta más la costa, entre Xivares y Perlora, tienes la vía verde del Tranqueru.

Os dejo aquí abajo, todas las rutas, para que las descubráis y os sumerjáis en el paraíso natural de Asturias.

* Vía Verde del Valle de Turón:

- Vía Verde del Valle de Turón.

*Vía Verde de Baltasara:

- Vía Verde de Baltasara.

* Vía Verde del Lloreo o Loredo:

- Los Dos Tramos de la Vía Verde del Lloreo.

*Vía Verde del Tranqueru:

- Vía Verde del Tranqueru.

* Vía Verde o Senda del Oso:

- La Senda del Oso.

* Y el Video de la Vía Verde de Oviedo a Fuso de la Reina, aquí:

- La Vía Verde de Oviedo a Fuso de la Reina.