domingo, 2 de agosto de 2026

- Las Tres Cascadas del Boom o de Ardonés.

 


Panel Informativo.

Panel de la ruta.

Track del recorrido.

Las Tres Cascadas del Boom o de Ardonés:

Mi siguiente valle, me lleva a los paisajes del Parque Natural Posets-Maladeta, en Benasque.

Desde allí, me dirijo al pueblo más elevado del pirineo aragonés, como es Cerler. Porque hay lugares que se visitan y otros se sienten. No es únicamente un sendero de montaña, es un libro abierto a un ecosistema natural, de gran belleza, tanto por sus bosques y flora, sus barrancos, las grandes panorámicas que ofrecen y sobre todo por sus tres joyas ocultas, sus cascadas.

Hay varios aparcamientos en Cerler, para comenzar el recorrido, a lo largo de varios paneles informativos, así como indicadores de la dirección a seguir. Esta bastante bien balizado, y la ruta transita primero por asfalto, conociendo el pueblo y posteriormente por senda. A mi juicio, es una ruta sencilla, con un desnivel de ascenso asequible, con algunos tramos mas rocosos al principio y cuya única dificultad, está, cuando cruzas la primera de las cascadas, la de Ardonés, por una senda mojada y resbaladiza, donde hay un cable para progresar sin problemas.

Recomendaciones:

. Calzado de montaña de buena adherencia.

. Botella/Cantimplora, con agua suficiente para la actividad.

 . Bastón/Bastones de senderismo, sobre todo en el tramo húmedo de la senda.

. Cámara de fotos/video, para esas instantáneas, que os quedaran para el recuerdo.

. Prismáticos, para la observación de las aves.

. Impermeable/chubasquero ligero.

. Y, sobre todo, disfrutar y respetar el medio natural.

Aquí el clima, es típico de la alta montaña pirenaica, inviernos largos y fríos, de abundantes nevadas, primaveras, radiantes de flora y agua, veranos de temperaturas mas suaves y otoños, con paisajes dignos de cualquier pintor, de tonos rojizos, ocres y dorados.

Toda la ruta se desarrolla, en uno de los ecosistemas mejor conservados del pirineo central. Una combinación de humedad permanente, de poca presencia humana y la altura, en la que se encuentra, son factores que favorecen su biodiversidad natural.

El primer tramo de ascenso, es más empedrado, entre los obstáculos naturales del medio, fincas de pasto, con una variada y rica flora. Una flora, que sorprende al caminante, sobre todo ahora en primavera:

Descubrirás: los lirios pirenaicos, las gencianas, las campanillas alpinas, las violetas de montaña, las orquídeas y narcisos silvestres, el tapiz verdoso que cubren las rocas de líquenes y musgos, y los helechos en los tramos mas húmedos, en las cercanías de las cascadas.

Cerler.

Callejeando por Cerler, siguiendo la ruta hacia las cascadas.

Comienzo de la senda.

Un primer tramo más empedrado.

En un entorno, de gran valor ecológico.

La senda se interna, por la Ermita de San Pedro Martir, donde hay un área recreativa, que invita al descanso y relax, por su entorno natural.

Poco a poco, la vegetación escasea, dando paso a prados y pastos, con vistas al barranco de Remáscaro, y del valle de Benasque.

Se cruza un pequeño puente, el de Vadiello, para ascender su pequeña senda, paralela al barranco de Ardonés.

Su avifauna, abarca desde la Comadreja, Ciervos, Corzos, Jabalíes, Zorros, Martas, Tejones, el Desmán Pirenaico, las Marmotas y los Sarrios. El cielo pertenece a las grandes rapaces, como el Águila Real, el Buitre Leonado, el Milano Real, el Halcón Peregrino, los Carboneros, Herrerillos, Petirrojos, el Cuco, el Pio Picapinos, y por el medio fluvial, el Mirlo Acuático, la Lavandera, etc.…

Ermita de San Pedro Mártir.

Tramo de la senda, hacia el puente del Vadiello.

Tramo de la senda, hacia el puente del Vadiello.

Y paralelo al barranco de Remáscaro.

Hacia las montañas nevadas del Barranco del Ampriu, el Cibollés.

Puente del Vadiello.

La senda, confluye en un camino, por donde puedes encontrarte con algún vehículo. La senda, marcada con una baliza, asciende al encajonamiento del Barranco de Ardonés, entre su bosque de pinares negros y silvestres, también se dan, los Abedules, Arces, Avellanos, Acebos, los Serbales de los Cazadores, los Fresnos. La senda va sorteando los pinares, casi como una danza, para aquellos que lo recorren, con la sinfonía del rugir de las cascadas, según te vas acercando.

La primera, es la Cascada de Ardonés, la más fotogénica de la ruta y del valle. Antes de que llegues, notas como respira, te va llenando de gotas de agua y humedad, y cuando estas encima, casi parece echarte. Una ducha natural, si te quedas mucho tiempo en la pasarela metálica, que sortea el agua.

A continuación, la senda se estrecha, esta muy mojada y hay que pasar con cuidado, donde un cable a modo de pasamanos, facilita la progresión.

Senda del Barranco de Ardonés.

Senda del Barranco de Ardonés.


Se llega a un camino, que hay que dejar a un lado, para seguir la senda del PR-local.

Primeras vistas, desde la senda, hacia la cascada de el Clotet.

La Cascada de Ardonés.

Cascada de Ardonés.

Una mirada atrás.

Dejándola atrás, casi sin darte cuenta, te das de bruces, con la siguiente cascada, la de El Clotet.

Una cascada, mas alta, cuyas aguas se precipitan al barranco de Ardonés, donde hay una pequeña pasarela metálica, que cruza sus aguas. Impresionante, para aquellos/as que la contemplan. 

A por la segunda de las cascadas.

Cascada del Clotet.

Cascada del Clotet.

Cascada del Clotet.

La senda, sigue, el perfil de la orografía del valle, para acercarme a la ultima de sus cascadas. Mas escondida, si cabe, la cascada de la Mascarada.

Y siguiendo la senda, bien indicada, hacia la ultima de las tres cascadas.

Llegando a la cascada de la Mascarada.

Cascada de la Mascarada.

Cascada de la Mascarada.

La ruta no tiene perdida, es una senda muy marcada, que desciende, por la parte alta del barranco de Ardonés, los pastos vuelven a ser el paisaje predominante, con panorámicas increíbles, del valle y de las grandes montañas, casi infranqueables a la mirada. Allí, se encuentran varias tucas, de diferentes alturas, el macizo del Posets, cuya cima ascendí ya dos veces, tiempo atrás, con sus 3.375 metros de altura, la segunda más alta del pirineo, después del Aneto, y la quinta más alta de España.

Unas terrazas entre los pastizales, me salen a la mirada, son las terrazas de Paluenga, donde antaño, los lugareños cosechaban cereales, y ahora su uso, es más ganadero.

Una mirada, hacia la presilla del Barranco y de la Cascada de Ardonés.

Rumbo a Cerler.

El piramidal, Pico Cerler.

Llegando a las terrazas de Paluenga.

Terrazas de Paluenga.

Una postal primaveral, con el macizo del Posets al fondo.

Vistas al valle de Benasque.

La senda, empieza a descender, mas bruscamente hacia el pueblo de Cerler, terminando así, una enriquecedora actividad, por uno de los paisajes más increíbles del valle de Benasque.

Descenso a Cerler.

Descenso a Cerler.


Cerler.

Cerler.

Cerler.

Cerler.


* Video en el canal de Youtube, del recorrido:

- Las Tres cascadas del Boom o de Ardonés.

* Mis rutas, por el entorno del Valle de Benasque:

- Ascenso a la cima del Aneto.

- Ascenso a la cima del Posets.

- Ascenso al Diente de Llardana y el Posets (V2).

“Las montañas no necesitan nuestra admiración para seguir siendo extraordinarias. Somos nosotr@s, quienes necesitamos volver a ellas, porque entre el rumor de un bosque y el estruendo de una cascada, es más fácil recordar quienes somos”.

 

 

 

 


domingo, 5 de julio de 2026

- El Valle de Pineta, las cascadas del Cinca y las de La Larri.

 


Track del recorrido.

Panel Informativo.

Panel Informativo.

Panel Informativo.


Dejando atrás el valle de Ordesa, me dirijo hacia Bielsa, para desviarme a la carretera que lleva al valle de Pineta.

Hace años que estuve por este valle y debo reconocer, que me impresiono bastante. Lo mejor del valle de Pineta, es que resume en unos pocos kilómetros los Pirineos. Por la mañana, caminas entre los bosques atlánticos, entre la inmensidad de sus hayas y abetos, de grandes troncos y copas cargadas de buena sombra, con la mirada fija en las grandes paredes verticales de caliza, de montañas que superan los 3.000 m de altura, que recuerdan a los Alpes y terminar almorzando en la gran pradera de La Larri llena de flores, con la estación primaveral, y conocer sus grandes cascadas.

El Valle y Circo de Pineta.

El Refugio de montaña de Pineta.

Y uno de mis refugios preferidos, aquí descansaría, antes de adentrarme por el valle.

La estación mágica de la primavera, es ideal para acercarse a contemplar la belleza del valle. Dejo aparcado el vehículo en el aparcamiento de la pradera de Pineta, antes de llegar al Parador. En temporada alta y sobre todo en los meses de verano cuesta 3 euros, el resto del año, gratuito.

Se cruza primero la carretera y posteriormente el puente sobre el río Cinca, hacia la pista de esquí de fondo señalizado. Se llega a la cabaña de información turística del valle de Pineta, con numerosos carteles de información divulgativa del Valle. Se sigue, el camino de la pista de fondo, que de manera ascendente te acerca a los saltos del río Cinca.

El Valle de Pineta es grandioso, son de esos valles, que presumen, dando envidia, y debo reconocer que es de los valles que mas me han gustado conocer. El valle es de origen glaciar, recorrerlo te acerca a países más del Centroeuropa. Aquí las hayas y los abetos, dominan los bosques, entre sus grandes troncos y copas inmensas. Entre ellas crecen helechos, musgos y líquenes, también hay abedules, fresnos, pinos silvestres.

Según vas avanzando, hay numerosos claros, que permiten apreciar la belleza del valle, una fuente de agua, me sirve para refrescarme y echar un buen trago de agua de montaña. En sus cercanías, un puente cruza el pequeño río Cinca, entre numerosos saltos y pozas. Más arriba se encuentra una de las cascadas mas altas del pirineo, y en cuyo circo nace el río Cinca.

Saliendo del aparcamiento, se cruza la carretera, para cruzar el Puente del río Cinca.

Una mirada, hacia el circo de Pineta, el río Cinca y a la izq, el punto de información turistica.

Zona de información turística y comienzo de la ruta por la pista.

Una de las atracciones turísticas invernales del valle.

Panel Informativo.

Panel Informativo.


Tramo por camino a los Saltos del río Cinca.

Tramo por camino a los Saltos del río Cinca.

Tramo por camino a los Saltos del río Cinca.

Panel Informativo.

Panel Informativo.

Tramo por camino a los Saltos del río Cinca.

El Hayedal.

Tramo por camino a los Saltos del río Cinca.

Tramo por camino a los Saltos del río Cinca.

Una mirada atrás del valle.

Tramo por camino a los Saltos de agua del río Cinca.

Tramo por camino a los Saltos de agua del río Cinca.

Los Saltos del río Cinca.

Dejando atrás los saltos del Cinca el camino prosigue hacia los Llanos de La Larri, pero un desvío por senda, te lleva a conocer el Balcón de Pineta y la Cascada Alta del Cinca. Tomo la senda, para introducirme en su frondoso y espeso bosque, de fuerte pendiente.

La fauna tampoco se queda atrás, aquí el rey es sin duda el Sarrio, la cabra montesa pirenaica, que se mueve por los precipicios, con tal soltura, que nosotros aprendices, necesitaríamos material de escalada para ir ganando metros. Para el sarrio, saltar de roca en roca, es un juego de niños. Entre los bosques, aunque rara vez se dejan ver, viven zorros, tejones, martas, corzos, ciervos, garduñas, ardillas y el oso pardo pirenaico.

Luego están las Marmotas, posiblemente los animales mas entrañables y cotillas del pirineo. Pero si hay una estrella absoluta, esa es el quebrantahuesos, no es un buitre cualquiera, aunque para buitres, tenemos por sus cielos el Buitre Leonado, donde hay también águilas reales, halcones peregrinos, así como el acentor alpino, el roquero rojo, la chova piquigualda, y entre los bosques destacan los pico picapinos, el carbonero, el trepador azul, el mirlo acuático por los arroyos y ríos.

Con la altitud, el bosque poco a poco va desapareciendo, la senda me descubre cascadas y chorreras, que caen entre las paredes del circo de Pineta. Hay un desvío, de sendas señalizado, hacia el Balcón de Pineta y a la Cascada del Cinca, también a los Llanos de La Larri, por la senda alta.

Sigo avanzando, por su serpenteante senda, de pendiente fuerte hacia la cascada. Cruzo algún que otro pequeño nevero, y su senda tiene tramos de terreno mas descompuesto, que la hacen más resbaladiza. Un pequeño mirador, entre las rocas, me enseña su gran joya, la Cascada del Cinca, una de las más altas del pirineo. Dejando atrás la cascada, desciendo hasta el cruce de sendas, para desviarme a los Llanos de La Larri.

Tramo a la Cascada del Cinca.

Tramo a la Cascada del Cinca.



Zoom a la Cascada del Cinca.

Tramo a la Cascada del Cinca.


Desvío de Sendas.

Vistas hacia el Valle de Pineta.

Cruzando un nevero.

Tramo a la Cascada del Cinca.


Una de las chorreras del circo de Pineta.

Tramo a la Cascada del Cinca.


Cascada del Cinca.

Cascada del Cinca.

Mas abajo esta el camino, que también toma la dirección hacia los Llanos de La Larri, aunque recorrer la senda alta, es de lo mejorcito para tener unos paisajes dignos de postal. Es casi transversal, de poca pendiente, entre su bosque de hayas y abetos, atravesando chorreras de agua, pasos equipados con cadenas y un puente, que salva otra de las chorreras. Pero sin duda, con unas imágenes del Valle de Pineta más espectaculares.

La senda, termina casi en los Llanos de la Larri, sorteando por un puente metálico el río de La Larri y llegar a su gran pradera.

Un ecosistema donde predominan en primavera flores, como las gencianas, los lirios pirenaicos, el narciso de los poetas, las orquídeas silvestres, la árnica y la flor de las nieves. Un entorno natural que invita al descanso y relax, cargadas de imágenes de gran impacto visual. Me adentro por la pradera, por su senda, entre el ganado, pastando en los pastos, hacia la Cascada Alta de La Larri. El circo, se ve aun con neveros y las chorreras de agua, riegan los valles, al fondo a la vista se contempla la cascada.

Tramo de la Senda Alta, hacia los Llanos de La Larri.

Tramo de la Senda Alta, hacia los Llanos de La Larri.


Tramo de la Senda Alta, hacia los Llanos de La Larri.


Vistas hacia el Valle de Pineta.

Tramo equipado con cadenas.

Tramos equipados con cadenas.

Tramo de la Senda Alta, hacia los Llanos de La Larri.


Los llanos de La Larri.

Tramo de los Llanos a la Cascada Alta de La Larri.

El río de la Larri.

Que desciende del circo de la Larri.

En el puente.

Los pastos de la pradera de la Larri.

Al fondo la cascadas.

Una hermosa cascada de aguas cristalinas, casi turquesas, donde me quedo un rato tumbado a su frescor, donde solo se escuchan a las aves y el rumor de sus aguas. Unas cascadas de ensueño, que, aunque no sean las mas altas del valle, seguramente sean las más elegantes.

Cascadas de La Larri.

Cascadas de La Larri.


Cascadas de La Larri.


Cascadas de La Larri.

Retrocedo por la senda, hacia el refugio, que se deja a un lado, para descender el GR-11 balizado, por una senda escalonada, que termina en el camino, de la pista de fondo.

Aquí se encuentra otra hermosa cascada, entre la roca de tonos rojizos, que se precipita aguas abajo por el barranco del río de la Larri.

Un entorno natural envidiable.

Los caballos en las praderas de La Larri.

Hacia las cumbres del circo de Pineta, como Monte Perdido.

Baliza del GR-11.

Descenso por la senda, hacia el camino.

Llegada al camino, en dirección al barranco.

Y otra de las Cascadas del río La Larri.

En el puente.

Cruzando el puente, hay un desvío por senda, con la dirección descendente a las cascadas de la Larri, aunque también se las conoce como las cascadas y churros de la Grota.

Una senda escalonada, que baja paralela al barranco, con numerosas cascadas y saltos de agua, que hacen el descenso, entretenido, gratificante en un entorno natural de película, donde reside la magia del pirineo aragonés, espectacular.

Desvío por senda descendente a las cascadas.

Una senda escalonada, entre la tupida vegetación de ribera.

Las cascadas del río La Larri.

Las cascadas del río La Larri.

Las cascadas del río La Larri.

Una senda sin perdida.

Las cascadas del río La Larri.

Las cascadas del río La Larri.

Las cascadas del río La Larri.

Las cascadas del río La Larri.

Las cascadas del río La Larri.

Las cascadas del río La Larri.

Llegado abajo, tengo que remontar por otra senda, ascendente hacia el camino de la pista de esquí de fondo, hacia los saltos del Cinca del comienzo, porque la ruta original, esta desaparecida, por una gran riada, que se llevo el río Cinca, la senda y pasos inferiores. Una vez, llegado al camino, es un desandar, hasta la cabaña de información turística y al aparcamiento.

Otra vez, en los Saltos del río Cinca.

* Resumen de la ruta, en YouTube:

- El Valle de Pineta, las cascadas del Cinca y las de La Larri.

Una hermosa ruta y que nada tiene que envidiar a su valle vecino, el de Ordesa. Y que desde luego no puede faltar en tu mochila viajera y uno de los lugares que hay que conocer una vez en la vida.