domingo, 25 de junio de 2017

- Embalse de Entrepeñas - Boca del Diablo - Cerro del Sagrado Corazón



Track del recorrido.
Camino natural del Tajo, GR 113.



De regreso a la Cuenca Alta del río Tajo, me dirijo hacia el entorno del embalse de Entrepeñas.
Viniendo de Guadalajara, en dirección a Sacedón hay que tomar el desvío hacia Sayatón y Anguix por la CM-2009.Dejando una rotonda atrás, se sigue hasta un desvío que sale a la izquierda, que asciende a la presa por carretera estrecha y deteriorada. A lo largo de la misma, se puede dejar el vehículo fácilmente.
Aparco en las cercanías de un viejo edificio abandonado, para comenzar mi andadura por la pista cementada o vieja carretera hacia el embalse, se puede llegar en vehículo hasta arriba también, pero perdería la ruta todo su encanto.
Conocido como el camino natural del Tajo, por el GR 113.La ruta paralela al río, en la anchura del valle, de gran riqueza natural por la extensa ribera, me acerca primero a cruzar el puente romano sobre el río Tajo.
A partir de aquí, comienza un ascenso suave entre el entorno abrupto y espectacular del Embalse de Entrepeñas, de escarpados desfiladeros.
Comienzo de la ruta.
Vistas hacia el río Tajo.
Continuando por el puente romano.
Río Tajo.
El Tajo hacia el Embalse de Entrepeñas.
Hay un desvío, que prosigue paralelo al río, la ruta sigue por la carretera superior que asciende a la presa.
Ascenso al embalse de Entrepeñas.
Ascenso al embalse de Entrepeñas.
Ascenso al embalse de Entrepeñas.
Ascenso al embalse de Entrepeñas.
 Cercano al muro del embalse, hay un castillete a modo de mirador.

Castillete del Embalse de Entrepeñas.
Castillete del Embalse de Entrepeñas.
Entorno del embalse.
Entorno del embalse.
La ruta prosigue por la carretera hacia Sacedón, bordeando el Túnel del embalse. El recorrido, me acerca a la N-320 en la salida del Túnel, por la cual se recorre unos pocos metros por el arcén, para seguir por la antigua carretera que va a Cuenca a Sacedón.
Un ascenso más pronunciado por la misma, por el pequeño puerto que lleva al mirador del Embalse de Entrepeñas. Una pequeña área recreativa, donde señalizada marca la ruta a seguir hacia la Garganta del Infierno, en la Boca del Diablo. Un camino primero, bordea el depósito de agua, para seguir por senda estrecha hacia la garganta.
Más espectacular cuando el embalse tiene más agua, hay una buena panorámica no solo del embalse, también de Sacedón.
Embalse de Entrepeñas.
Por la carretera de Guadalajara-Cuenca, hacia Sacedón
Por la carretera de Guadalajara-Cuenca, hacia Sacedón. Mirador del Embalse y área recreativa.
Por senda hacia la Garganta del Infierno.
Entorno del Embalse de Entrepeñas.
Boca del Diablo en la Garganta del Infierno.
Boca del Diablo en la Garganta del Infierno.
Retorno hacia el área recreativa, y desciendo por la carretera a Sacedón. Al margen derecho e indicado sale por pista cementada primero y camino después la ruta hacia la ermita y el Cerro del Sagrado Corazón. Un ascenso con una pendiente pronunciada y de casi 1,5 km me lleva al alto del cerro, el cual no tiene perdida alguna, dejando atrás el desvío a la Ermita del Socorro.

Una mirada hacia Sacedón y a la derecha el Cerro del Sagrado Corazón, destacando el Cristo monumental en su cima.
Desvío hacia el Cerro.
Por el camino del Socorro.
Llegando al alto del cerro del Sagrado Corazón.
Un monumento, construido con la aportación de los vecinos de Sacedón y la confederación hidrográfica del Tajo, al finalizar la construcción de los grandes embalses de Entrepeñas y el de Buendía, observables desde el Cerro. Dando origen al mar de Castilla y en recuerdo de los fallecidos en la construcción de ambos embalses, se erige un Cristo de 5,5 m sobre un pedestal que forman un conjunto de 28 m de altura.
Cerro del Sagrado Corazón.
El retorno, de manera lineal, donde por suerte corre una ligera y agradable brisa, me ha permitido adentrarme por un gran paraje natural increíble.

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